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RETO NÚMERO UNO PARA LOS ALCALDES

 

SOLUCIONES AMBIENTALES: CONOCIMIENTO Y DESARROLLO

Fuente de la foto: Julián Moreno  registrada en: https://twitter.com/BluRadioCali/status/1049358305305477120

 Hoy en día los problemas asociados al crecimiento están en la primera línea de atención de los alcaldes, y se hacen particularmente visibles cuando estos problemas desbordan la capacidad de respuesta; en estas circunstancias es  lugar común escuchar a la ciudadanía quejarse de la ineficacia de las autoridades, reclamar por la mala gestión, o hacer énfasis en la falta de previsión.

Si bien es cierto que las crisis pueden ser el resultado de múltiples factores, entre los cuales hay algunos que escapan a cualquier anticipación (por ejemplo, los terremotos), si existen otros que pueden ser controlados, atenuados e incluso regulados de una forma efectiva. El crecimiento sostenible tiene detrás normativas,  manejo racional de los recursos, metas alcanzables y, sobre todo, personas capaces de alinear propósitos colectivos con esfuerzos individuales.

 ¿De qué lado estamos como autoridades? Es la pregunta que debe hacerse cada alcalde, y su respuesta no debe dejar dudas, especialmente debe concitar una profunda reflexión acerca de la responsabilidad que se tiene como autoridad.

 La negligencia y la falta de visión para proyectar el futuro de una comunidad pueden pagarse muy caras; una tragedia de carácter ambiental, por ejemplo una inundación, puede cobrar numerosas víctimas humanas y cuantiosas pérdidas materiales; o la postergación de un plan de manejo del acueducto por falta de inversión en equipos de potabilización, es factor de impacto muy alto en la salud de los habitantes.  La primera tragedia se puede mitigar, si se ha ejecutado un plan de manejo de cuencas con una zonificación ambiental adecuada para garantizar la ocupación del territorio de forma segura; en el segundo caso es cuestión de tomar una decisión  coherente con una política pública de sanidad.

A menudo las autoridades no toman decisiones, en muchos casos por desconocimiento y en otros por ser víctimas de esa especie de maraña político-burocrática donde se pierde el sano sentido de la gestión pública orientada al servicio. No se entiende que la gestión se aparte de la hoja de ruta que señalan los planes de desarrollo, cuando son estos los instrumentos adecuados para que los responsables de la gestión de un municipio, la adelanten con claridad: los planes de desarrollo han sido concebidos atendiendo diagnósticos adecuados, además han contado con el aporte de la comunidad y con la asesoría de expertos en los diferentes ejes temáticos que los componen.

Convengamos. Es cuestión de planear bien y ejecutar mejor, pero para hacerlo se requiere conocer el tema, en este caso específico el del medioambiente, identificar todos los componentes y actividades que se van a intervenir, y gestionar recursos de diverso orden (financieros, humanos, materiales) para hacer operativo el plan.

Es muy diciente que a menudo la falla ocurra precisamente en el arranque, dado que es el desconocimiento del tema lo que echa a perder el racional aprovechamiento de recursos. En otras palabras, cuando no se sabe a dónde ir, ningún viento es favorable.

Lo anterior no tiene otra salida y es  que los alcaldes  deben asesorarse de expertos en la solución de estas problemáticas ambientales con la finalidad de asegurar proyectos de alto impacto en el mejoramiento de las condiciones ambientales de la población. Por lo tanto una asesoría de esta clase no debe verse como un costo cuando va a redundar en efectos benéficos, y sobre todo, cuando permite anticiparse a problemas futuros, e incluso evitarlos del todo.