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22 DE MARZO: DÍA MUNDIAL DEL AGUA

 

LA TIERRA TERMINARÁ  PARECIÉNDOSE A MARTE:

¿UNA POSIBILIDAD,  O ES CIENCIA FICCIÓN?

 

Cuando comparamos sus fotos, las diferencias entre los planetas Marte y la Tierra literalmente saltan a la vista: el primero es rojo y en el segundo  dominan el azul y el blanco.  La diferencia está marcada por la presencia de  óxidos de hierro que  abundan en la superficie de Marte, origen de los colores naranja, y por la presencia de agua en nuestro planeta. El  agua, un elemento ausente en Marte, tal como lo conocemos en la Tierra: sólido en los casquetes polares, líquido en los mares y gaseoso en la atmósfera.

 

Fuente de la foto: https://www.google.com.co/search?q=marte+planeta+en+fotos&tbm

 

El agua es la vida, es lo que asegura la vida; sin ella nada es posible, por lo tanto, la principal responsabilidad de cada ser humano es ayudar a preservar el agua: la misión urgente e impostergable de la Humanidad como colectivo pensante del planeta, es cuidar el agua, evitar que nunca se acabe. Una misión que abarca el cuidado de todas las fuentes hídricas (ríos, humedales, páramos, etc) al igual que de selvas y bosques, fauna y flora, y en general de todos los ecosistemas de la tierra: por muy pequeño que sea el ecosistema y por muy pocas especies que aloje, es de utilidad para  darle continuidad a una cadena trófica que si se rompe puede generar la extinción de una o varias especies.  

 

El DÍA DEL AGUA que hoy 22 de marzo celebramos, es  el día más especial de toda la agenda ambiental del año, porque  celebramos la VIDA. De ahí que en la Asamblea General de las Naciones Unidas de fecha 22 de febrero de 1993, se decretara que el día del agua fuera  22 de marzo, y que fuera este día celebrado con acciones afirmativas, atendiendo las recomendaciones que deben seguir todos los Estados adherentes, las cuales están contenidas en el Capítulo 18 de la Agenda 21: Protección de la calidad y el suministro de los recursos de agua dulce: aplicación de criterios integrados para el aprovechamiento, ordenación y uso de los recursos de agua dulce.

Peo no solo es el agua dulce lo que se debe proteger, también el agua de los mares dado que es el hábitat  de 230.000 especies marinas documentadas; en realidad hay más de un millón que no lo están. Especies vitales debido a que estos organismos marinos producen gran parte del oxígeno que los seres vivientes respiramos. Protección expuesta en el  Capítulo 17: Protección de los océanos y de los mares de todo tipo, incluidos los mares cerrados y semicerrados, y de las zonas costeras, y protección, utilización racional y desarrollo de sus recursos vivos.

Un día de celebración que debe ser de todos los días, especialmente cuando hay una crisis de agua. Quizás muchísima gente desconoce que «cada año el acceso insuficiente a un agua potable de calidad y la falta de un saneamiento eficaz de las aguas usadas, cobra cerca de 800.000 muertes causadas por la disentería y el cólera, más que las víctimas de conflictos, sismos y epidemias»1

 Una cifra que puede aumentar de manera escandalosa si tenemos en cuenta que dentro de veinte años la demanda de agua aumentará en 40% y además la mitad de la población mundial vivirá en zonas donde el agua no alcanzará para suplir sus necesidades. Por estos datos, es de prever que en un futuro que está a la vuelta de pocos años, se producirá el desplazamiento de numerosos grupos humanos, agravando más el panorama de violencia que ya de por sí existe hoy. No es entonces gratuito que  haya voces enteradas que alertan sobre las guerras del futuro: serán por el agua dulce.

 

RÍO PATÍA

 

 

Fuente de la imagen: https://riosdelplaneta.com/rio-patia/

 

En Colombia, quizás porque somos el sexto país en el mundo con mayor recurso hídrico, nos creemos a salvo de este problema como si de verdad tuviéramos garantizada para siempre el agua; una idea distractora, en realidad estamos acabando con el agua. Se dice que a nivel mundial, el 80% de las aguas residuales se vierten sin ser tratadas o reutilizadas, es decir un volumen muy alto de aguas que retornan para contaminar las fuentes naturales. ¿Qué tanto Colombia aporta a ese volumen? Con seguridad una cifra no despreciable de acuerdo a lo que está pasando con nuestros cauces: basta ver los ríos Medellín, Cali o Bogotá, o el Cauca; visiones  para meditar acerca del papel no solo de las autoridades que deben estar encargadas de vigilar que se cumplan las normativas de vertimiento y de poner en marcha planes de preservación y descontaminación,  sino también para meditar acerca de nuestro papel como ciudadanos: ¿Somos derrochadores de agua? ¿Hacemos uso indebido del agua? ¿Botamos en el río bolsas plásticas y objetos desechables cuando vamos, por ejemplo, a pasar el día en Pance? ¿Bañamos a la mascota con detergente en el río? ¿Nos tiene sin cuidado que un constructor desvíe un río para hacer una represa? ¿Ni nos enteramos qué es el fracking y lo aceptamos sin pestañear? ¿Será que a ninguno de nosotros le duele que en Indonesia hayan encontrado una ballena muerta con más de 1.000 objetos de plástico en su estómago? ¿No deja indiferente  lo que ocurre a menudo en La Guajira? Bien, refresquemos la memoria con este relato que bien puede titularse:

Héroes de nuestro tiempo

«En La Guajira hay muchísimos poblados que carecen de reservorios, un ejemplo es el rancherío Jellusira, en jurisdicción de Manaure, constituido por tres casas de bahareque en pleno desierto, y que en 2014 estaba habitado por 40 niños y 35 adultos. Para poder proveerse del agua, los niños de cada familia debían salir en burro a las seis de la mañana, con dos bidones de plástico y viajar por el desierto dos horas, para  llegar al sitio donde estaba el reservorio de agua más cercano; y otra vez retornar al humilde hogar, para proveer el agua que consume la familia, en su mayor parte constituida por adultos mayores, pues los hombres más jóvenes en edad de trabajar, a menudo abandonan estas rancherías para buscar mejores oportunidades. Y en cada escasez de agua, esta escena se repite».

Después de leer lo anterior, no deja el lector acucioso de preguntarse por qué en pleno siglo XX ocurren cosas que nos resultan tan afrentosas para la dignidad humana, y la respuesta no es otra que la desidia de los gobiernos para ejecutar un plan ambicioso, enfocado en la construcción de pozos profundos para la extracción de aguas subterráneas y obras para rehabilitar reservorios en desuso, aparte de construir un sistema de pequeños embalses y reservorios de regulación hídrica. Cuando pensamos que se autoriza el fracking para la explotación de hidrocarburos no convencionales en el Magdalena medio, y se da alrededor de esta opción de negocios, toda una movilización gubernamental para atraer capitales extranjeros, y pasa tan en segundo o tercer plano, una situación como la aquí descrita con estos niños wayúu de protagonistas, pues no deja de quedar un sabor bien amargo, especialmente cuando el Día del Agua  o de la vida, leemos lo anterior. Estos niños son  la vida en su expresión más tierna y  más indefensa. Un caso como este nos debe motivar a responder con más decisión a esta pregunta:

¿Yo qué estoy haciendo para conservar el agua?

De nuestra respuesta entusiasta y positiva depende evitar el escenario apocalíptico que se cierne sobre el mundo. Si esto no es así, tendremos entonces un planeta que ofrecerá el aspecto desolado de un desierto marciano,  con esas profundas erosiones que tanto inquietan en los documentales de sequías africanas.

 Fuentes:

 

1Fuente: https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/cerca-de-800000-personas-mueren-al-ano-en-el-mundo-por-la-falta-de-acceso-a-agua-potable/43385