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22 DE ABRIL: DÍA INTERNACIONAL DE LA TIERRA

 

SALVEMOS A LA PACHAMAMA, NO HAY OTRA DE REPUESTO

 

Fuente de la Foto: William Anders / Skinner Auctioneers (NASA)

 Primera salida de la Tierra vista por ojos humanos, Apolo 8 (diciembre de 1968), de William Anders (nacido en 1933). Los astronautas de la misión Apolo 8 vieron la primera salida de la Tierra jamás vista por ojos humanos durante la cuarta vuelta de la nave espacial alrededor de la Luna. «Era el único color contra la negrura profunda del espacio. En pocas palabras, fue hermoso y claramente delicado», expresó William Anders.

Esta foto fue tomada el 24 de  diciembre de 1968  a las 16:40 UTC, por  el astronauta William Anders de la Misión Apolo 8, la cual no alunizó.  Esta foto titulada  Salida de la Tierra (Earthrise, en inglés), «inspiró la contemplación de nuestra frágil existencia y de nuestro sitio en el cosmos»  según la revista Life.

Referirse a nuestro planeta con la expresión  «madre tierra» se ha vuelto viral, especialmente entre los ambientalistas; una feliz moda que demuestra la relación entrañable del ser humano con  el planeta que le sirve de hospedaje y, sobre todo, que lo provee de todo lo necesario para perpetuarse junto a todas las demás especies con las que comparte un destino común: nacer, vivir y morir  en la tierra. No hay otro planeta de recambio para alterar esta verdad. Y sin embargo, el ser humano está viviendo como si eso fuera posible.La destrucción diaria de ecosistemas es una alarma constante; basta releer estas dos noticias para entender la magnitud del problema, o como diría Albert Einstein, la magnitud de la estupidez humana:

Colombia le dice adiós a sus selvas

El 70% de la deforestación en este país se concentra en la Amazonía y, desde la salida de las FARC, esta aumentó 44%. Un equipo periodístico viajó a algunas regiones y documentó cómo la minería ilegal y los incendios forestales para la venta de tierras, está acelerando la destrucción de los bosques colombianos.

Fuente:https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/colombia-le-dice-adios-sus-selvas-articulo-815320

O esta otra:

El avance humano amenaza con dejar sin espacio a miles de especies. Los cambios en el uso de la tierra están reduciendo el hábitat disponible hasta en un 10% por década

Los humanos han necesitado 500 años de expansión, avance y, a veces, progreso para exterminar a unas 900 especies de animales. La siguiente oleada de extinciones, ya en marcha, puede llevarse por delante casi al doble. Un estudio muestra que, para 2070, los cambios en el uso de la tierra pondrán en peligro de extinción a unas 1.700 nuevas especies que hasta ahora no pasaban dificultades. Pero que desaparezcan o no, dependerá de las elecciones que hagan los humanos.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/03/04/ciencia/1551682765_691740.html

En ambos casos la mano del hombre es la que actúa con total intención para destruir el hábitat de otras especies, sabiendo que también destruye el propio: LA TIERRA. La tala de bosques y selvas y la extinción de compañeros de patio, es alarmante. Nos cabe a los seres humanos la responsabilidad de evitar que esto ocurra; en particular, a las personas con reconocidos liderazgos que tienen poder y trascienden fronteras geográficas y emocionales, les compete asumir con más determinación la defensa de la Tierra: no hay plan B para echar mano de otra Tierra. Son impensables cincuenta años para aplazar el rescate de la Amazonia, es muy largo el periodo de dos décadas para frenar la minería ilegal en los Farallones de Cali, ni siquiera es válido retrasar en cinco años el plan de preservación del hábitat de tres especies de aves endémicas de Colombia que están a punto de extinguirse: el cucarachero de Nicéforo (Thyrophilus nicefori), el cucarachero de pantano (Cistothorus apolinari) y el paujil colombiano (Crax alberti).

La decisión para actuar es ahora, mañana puede ser muy tarde. Por eso, en el Día de la Tierra la mejor forma de celebrarlo es adquiriendo el compromiso de ponernos de lado de quienes abogan por el desarrollo sostenible y  no promover acciones irresponsables  o insostenibles que atentan contra la vida en la Tierra; hoy nuestra opción responsable con la Madre Tierra es una sola: ser cada uno de nosotros un peón en el trabajo colectivo de promover la armonía con la naturaleza y el planeta. Todos nos debemos bajar del cuento de que la tierra es inagotable; la tierra como cualquier ser viviente tiene sus problemas, ignorarlos es la manera más rápida de acabar con ella. En el Día de la Tierra recordemos donde estamos de verdad parados, tengamos presente  que todo lo que hacemos tiene repercusión en el maravilloso recinto que ocupamos. Y que siga siendo una maravilla depende de cada uno de nosotros.

No está demás hacer visible la divinidad de la Pachamama , que en las culturas andinas representa  a la Tierra,  la cual se considera una deidad con la que se puede dialogar de forma permanente, pues los indígenas creían que era una madre solícita que escuchaba y siempre proveía el sustento, pero a la que también había que pedirle perdón si se la afrentaba. No rompamos este diálogo, hoy la Pachamama nos necesita más que nunca, y las únicas voces que ella quiere oír son las de los cauces cristalinos de los ríos o la del aire puro, Pachamama quiere oír los trinos de las aves, los rugidos sonoros de los grandes felinos, o el compás armonioso de las ballenas en los mares: es decir, las voces de la naturaleza. Y las nuestras, diciendo que no faltamos a nuestro compromiso de ser los custodios de todo lo que la Tierra es y contiene.

Volviendo a la imagen que ilustra este artículo, tendremos que pensar si no estaremos muy cerca de convertir el lindo color de la tierra, en otra negrura disuelta en el espacio inmenso y oscuro que la circunda, y lo peor: sin nada que se mueva en ella.