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16 DE SEPTIEMBRE: DÍA DE LA PRESERVACIÓN DE LA CAPA DE OZONO

¿TENEMOS REALMENTE CONCIENCIA DE LO QUE ES LA CAPA DE OZONO?

 

 

 

De la capa de ozono hablamos a menudo pero son pocas las personas que saben de qué se trata. En una encuesta realizada a boca de puerta en un teatro donde presentaban una película de superhéroes, solo dos personas de  diez entrevistadas supieron responder. Las otras ocho hablaban del hueco de la capa de ozono, incluso se refirieron a al descontrolado desarrollo industrial y a los carros como origen del problema, pero no supieron decir qué es la capa de ozono. Hubo un señor, padre de dos niños en edad preescolar, quien quizás aturdido por  los efectos especiales de la película, quien respondió sin temblarle la voz: “Si a Ozono se le está rompiendo la capa  pues que pida prestada una a Superman”.

 

La anécdota sirve para ilustrar la poca conciencia que tenemos frente a un problema que pone en juego nuestra supervivencia como especie; es tan grave el asunto que desde hace 32 años la ONU viene ejerciendo presión para que todos los países apliquen el “Protocolo de Montreal, relativo a las sustancias agotadoras de la capa de ozono”, donde se especifican todas las obligaciones  principales que tienen los países Partes o signatarios del Protocolo, para cumplir con los calendarios de congelación y eliminación de la producción y consumo de las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono (SAO) y prohibir el comercio con los países que no son Partes.

La ONU como mayor organismo supranacional lo ha dicho y avisado: entonces si existe capa de ozono, si se está deteriorando, si es peligroso que desaparezca y sí se pueden tomar medidas para que esto no ocurra.

BREVE RESEÑA SOBRE LA CAPA DE OZONO Y SU AGOTAMIENTO:

El ozono es un gas cuya fórmula química es O3, es decir que las moléculas tienen un átomo adicional en relación al oxígeno. Está concentrado en una franja de 20 a 40 kilómetros de altura, constituyendo la famosa capa de ozono que nos protege contra los efectos dañinos de los rayos ultravioletas. Si pensamos en estos 40 kilómetros protectores, nos daremos cuenta de que son muy pocos para dar toda la protección que preserva la vida del planeta. Luego, cualquier deterioro de esta  capa, digamos tener rotos por todas partes, es poner la vida en la Tierra en alto riesgo de desaparición. Por ejemplo, se destruiría todo el fitoplancton (conjunto de  los seres vivos de origen vegetal que viven flotando en el agua de los  mares, y que sirven de alimento primario en la cadena alimentaria), con lo que se rompería la cadena alimenticia de los animales marinos. Y como dicen los muchachos, paila. Se acabaría una fuente de proteína para más de 2.000 millones de personas. Y ni hablar de que los rayos ultravioletas dispararían el cáncer de la piel y nos volverían a todos ciegos. Es decir que en este escenario apocalíptico, el ser humano sería debilucho, ciego y con pústulas, muy lejos del modelo hollywoodesco que se maneja hoy. Y con los días contados.

Entonces viene la pregunta de fondo: ¿Qué es lo que destruye a esta capa de ozono tan útil para nosotros? O mejor, ¿Qué es lo que hacemos tan mal hasta el punto de  destruirla?  La respuesta está en nuestro estilo de vida y en lo que producimos para sostener ese estilo. A menudo con desprecio por el medioambiente, y actuando de forma atropellada e injustificada contra otras especies. La lista de productos que nos hacen la vida más fácil, es portadora de productos que ponen en riesgo nuestra propia vida como especie: el aire acondicionado, los aerosoles o las espumas sintéticas, contienen productos químicos a base de carbono y halógenos (cloro, bromo, flúor); los clorofluorocarbonos (CFC) son los más destructivos (frascos de aerosol, agente espumante en espumas flexibles para cojines y colchones, y en productos de limpieza), seguidos de bromofluorocarbonos (BFC) que se utilizan en la extinción de incendios.

La ONU ha pedido que los países que no han prohibido el uso de estas sustancias, no se demoren más en hacerlo; incluso los sustitutos de estas sustancias no son tan completamente libres de SAO, pero algo es algo. 

 

Obsérvese en el siguiente cuadro los efectos que tienen oprimir un aerosol comercial:

 

Dejar de utilizar aerosoles es una acción muy positiva para la salud de nuestro planeta, igual que dejar de fumar para una persona. Luego, la mejor estrategia para ayudar a restaurar la capa de ozono y evitar a futuro más deterioro, es simple:

  1. º.   Dejar de utilizar productos que tengan estos componentes químicos: refrigerantes, aerosoles, espumas sintéticas, etc.  Y todos los que desprendan CFC.
  2. º.  Eliminar la fabricación de productos con estos componentes químicos.
  3. º.  Reemplazar productos que también están dañando la capa de ozono: fertilizantes con halocarbonos de bromo y óxidos de nitrógeno. Y reemplazar los refrigerantes CFC y HCFC, por los refrigerantes HFC que como no contienen cloro, no contribuyen a la reducción de la capa de ozono que nos protege.

Por último, miremos esta imagen de un mundo contaminado donde lo exótico de mañana es lo que hoy estamos tratando con tanto abuso;  dejemos que la cabeza se nos llene de una inquietante reflexión, que ojalá nos genere unas modificaciones positivas de comportamiento:

                                                                                                Fuente: https://www.pinterest.es/pin/498984833697705043/

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