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DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES

LA CARRERA CONTRARRELOJ QUE DEBEMOS LIBRAR PARA EVITAR LA DESAPARICIÓN DE LOS HUMEDALES

Inicio del sendero a la laguna con uno de los guías

foto de viajero enviada por Wunder Café Bar Buga (nov. de 2018)

 

Desde el 2 de octubre de 2018  la ONU viene advirtiendo acerca de la degradación acelerada de los humedales. Una advertencia soportada en el informe entregado por  la Global Wetland Outlook (Perspectiva mundial sobre los humedales), donde  se dice que los humedales están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques.

 

 

 La alarma que debe llevar a todos los estados signatarios de la ONU a tomar medidas drásticas para nunca llegar a este escenario apocalíptico. Porque a ese escenario nos podemos enfrentar si de la faz de la Tierra se esfuman todos los pantanos. 

La importancia de los humedales está sustentada en la variedad de sus beneficios, imprescindibles para la vida en el planeta; la lista es larga, citamos apenas unos pocos:

 

1. Son reguladores del ciclo de agua y del clima

2. Son fuente de agua dulce

3. Ayudan a controlar inundaciones y sequía

4. Son refugio inestimable de vida silvestre

5. Tienen valor económico por ser zonas de uso para actividades humanas: pesca y turismo

6. Absorben los contaminantes químicos y atmosféricos como dióxido de carbono y material particulado  

Las cifras que se mencionan en el informe de Perspectiva mundial sobre los humedales: estado de los humedales del mundo y de los servicios que prestan (2018), son alarmantes:

«Entre 1970 y 2015 se perdió aproximadamente el 35 % de los humedales del mundo, y la tasa de pérdida se está acelerando anualmente desde el año 2000. Los humedales que quedan en el mundo están amenazados por el drenaje de agua, la contaminación, el uso insostenible, la aparición de especies invasoras, los flujos interrumpidos de las presas y la sedimentación procedente de la deforestación y la erosión del suelo aguas arriba. Estos ecosistemas son fundamentales para la vida de los seres humanos y del planeta. Ya sea de forma directa o indirecta, proporcionan prácticamente toda el agua dulce que se consume en el mundo. Más de mil millones de personas dependen de ellos para su sustento. Hasta un 40 % de las especies del mundo viven y se reproducen en ellos, aunque actualmente más del 25 % de todas las plantas y animales de los humedales están en peligro de extinción».

 

El informe completo se puede leer en:  https://unfccc.int/es/news/los-humedales-estan-desapareciendo-tres-veces-mas-rapido-que-los-bosques.

Inacción o dejadez que no han faltado tampoco en Colombia, donde a diario constatamos que nuestros humedales también están despareciendo. El título del artículo de enero 6/2020, en  la revista Semana Sostenible, firmado por Mauricio Ochoa Suárez, es diciente: HUMEDALES DE COLOMBIA CONTINÚAN EN CUIDADOS INTENSIVOS. Llama la atención acerca del fatídico destino que les espera si las autoridades no asumen con más determinación el cumplimiento de normativas y medidas que los preservan. En este artículo se lee: «Solo en la sabana de Bogotá existían cerca de 50.000 hectáreas de este tipo de ecosistemas hace 60 años y actualmente apenas quedan 727 hectáreas, distribuidas en 15 humedales, es decir, 1.45% del área original, aunque aún faltan por reconocer un buen número». 

 El ritmo de su destrucción es infinitamente mayor al actuar paquidérmico de las autoridades.

¿Qué puedo hacer yo para ayudar a revertir esta situación? Es la pregunta que cada persona responsable con su entorno debe hacerse. Debemos empezar por lo más simple: conocer un humedal.

La visita nos dará una idea clara de su importancia. Con seguridad vamos a encontrarnos con una alta concentración de fauna que no vemos en otras partes. Muchísimos pájaros que vienen de otros lugares  a anidar en estos sitios.  Por ejemplo: en nuestra hermosa Laguna de Sonso, cerca   de Buga, Yotoco y Guacarí, considerada el humedal más importante del Valle del Cauca, podemos encontrar aves como los Zambullidores o Guarasapos, los Cormoranes o Patos cuervo, la Garza azul y la Garza real; variedades de ibis como el Coquito, de color negro y lustroso, o el ibis Pico de hoz, de un castaño similar al color del bronce. Aparte de buitres de ciénaga, patos y gansos y la hermosa Águila pescadora. Si acostumbramos viajar a esta Laguna podremos darnos cuenta de los cambios que sufre, en caso de que esté siendo afectada por factores como la tala o los vertimientos contaminantes o una plaga invasora. Si vemos algo irregular en la Laguna es nuestro deber dar aviso a las autoridades. Otra tarea en la que podemos cada uno de nosotros ser efectivos para ayudar a la conservación de los humedales, es la de convertirnos en veedores de la gestión pública: debemos exigir  que en los planes de desarrollo local y regional se considere el reconocimiento de los humedales como áreas protegidas, que ningún tipo de desarrollo (urbanístico, industrial, obras civiles, etc) los pueda arrasar. Debemos ser activos en la veeduría a nuestros políticos y autoridades para que no hagan cosas que pongan en riesgo a los humedales.  

Si queremos informarnos más acerca de lo que podemos hacer, consultemos este portal: https://www.ramsar.org/sites/default/files/ramsar_factsheet_action_4_sp.pdf

Aquí encontraremos ideas interesantes que nos ayudan a convertirnos en guardianes de los pantanos. Unos buenos superhéroes, ¿no les parece?