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5 DE JUNIO: DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

A las puertas de la sexta extinción, ¿Y no haremos nada?

Amigo lector, mire bien estas tres imágenes y pregúntese qué tienen en común: un bosque tropical, un río (exactamente el río Cali) y una pareja de osos de anteojos. Que son parte de la naturaleza, que en las tres hay follaje, que tienen el brillo de un día soleado, que esto o lo otro… en fin, se descubrirán cosas en común hurgando bien en las fotos. 

El  asunto es más inquietante pues  las dos cosas que tienen en común, no aparecen en las fotos: una, la amenaza de extinción que se cierne sobre ellos, y la otra es quien mira las fotos, es decir usted y yo, el ser humano que se recrea con ellas. Y que es quien urde el entramado perverso de esta debacle.

El bosque, el río y los osos de anteojos tienen el tiempo contado, y también 28.338 especies de animales a muy corto plazo. 

Lo dicen medios tan respetables como la revista científica  Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (más conocida por su sigla PNAS) o medios informativos como la CNN. Y  lo informan con la alarma que merece: La sexta extinción masiva está en marcha. 

Una extinción que está ocurriendo de forma súper acelerada. Por ejemplo: entre los años 2001 y 2014 se extinguieron 173 especies. Gerardo Ceballos, profesor de ecología en la Universidad Nacional Autónoma de México quien lideró un equipo de  investigación en este tema, afirmó que “en los últimos 100 años, más de 400 especies de vertebrados se extinguieron. En el curso normal de la evolución, tales extinciones habrían tomado hasta 10.000 años.” Es decir que en 13 años ocurrió lo que a la evolución normal le hubiera tomado cien siglos. 

¿Quién fue? ¿Quién está detrás de todo esto? ¿Quién impartió la orden? Tres preguntas propias de un detective al estilo del Hércules Poirot de doña Agatha Christie. Solo que aquí la cosa es más espantosa pues no hay forma de meter en la cárcel al autor de tal crimen así se tengan pruebas, se tengan testigos y se tenga el arma homicida. La razón es muy simple: los culpables somos los seres humanos, esos compañeros de  viaje que ocupamos plaza en la Tierra al lado de peces, aves, jaguares, manatíes, elefantes, mariposas, abejas, jirafas, y otros muchos animales igual de hermosos y valientes, que están en desventaja frente a nuestro poder abusivo. El comercio de vida silvestre, la contaminación, la pérdida de hábitat y el uso de sustancias tóxicas explican en parte la extinción, pues lo de fondo pocos se atreven a decirlo: la descontrolada industrialización incitada por un consumismo irracional (o a la inversa, según lo que se quiera ver).

Las cinco extinciones masivas que le han ocurrido al planeta en sus 4.500 millones de años de existencia, han ocurrido desde hace 440 millones de años cuando se le dio la primera atribuida a un fenómeno de glaciación que llevó a la caída del nivel del mar desapareciendo las formas de vida que albergaban los océanos (que eran la mayoría); las que siguieron tuvieron su origen en erupciones volcánicas que llenaron de aire de C02 y generaron el calentamiento global a la par que produjeron la acidez de los océanos (caldos mortíferos para cualquier forma de vida) y, por supuesto, el impacto de asteroides , como el  que cayó en la península de Yucatán (México) hace 65 millones de años provocando la extinción de los dinosaurios y más del 70% de la vida en la tierra.   

La ONU como organismo máximo para liderar un cambio que ponga a la humanidad lejos de ese escenario apocalíptico, ha trazado un plan ambicioso y realista a través del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB). Son cinco objetivos a largo plazo de los cuales se desprenden a su vez 20 metas de acción para 2030, orientadas a la ejecución de programas y proyectos de conservación de recursos, especies y ecosistemas, con lo que se busca darle un mejor manejo a  la relación humana con la biodiversidad. Es un plan que nos invita, entre otras actividades, a sembrar millones de árboles, aprovechar de forma sostenible las especies naturales y reformar prácticas en los sectores económicos.

Este  plan debe contar con el apoyo decidido de gobiernos, empresarios y sociedad en general si queremos que sea exitoso y nos libre de la extinción masiva en 2030. Debe contar con el apoyo decidido de todos nosotros, para que en un futuro, cuando volvamos a mirar estas fotos nos anime el convencimiento de que el bosque, el oso y el río no desaparecerán. Cuentan con nosotros.

¡Adelante! La indiferencia es la única extinción masiva que debemos propiciar. 

 

Fuentes de las imágenes: