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Junio 28: DÍA MUNDIAL DEL ÁRBOL

UN ALTO EN EL CAMINO: la ceiba de San Fernando

Fuente : https://www.elpais.com.co/files/article_main/uploads/2019/11/19/5dd4921806630.jpeg

El Congreso Forestal Mundial realizado en la ciudad de Roma en el año 1969 instituyó el 28 de junio para celebrar el Día mundial del árbol, y que mejor manera de ilustrar este artículo con la imagen del árbol más viejo de Cali. Se trata de una hermosísima ceiba de 25 metros de altura que reside desde el año 1.600 en la Cra 35 con 4a C, barrio San Fernando Viejo. Nadie en Cali debería dejar de pasarse por este lugar para saludar a esta inigualable señora que por tanto tiempo ha sido testigo de todo lo que ha ocurrido en Cali durante más de cuatro siglos. 

¡Felicidades en su día, señora ceiba! Este árbol es literalmente “un alto en el camino para hacer un alto en el camino”  y reflexionar sobre todas las bondades de la naturaleza. 

Celebración feliz señalada en el calendario ecológico mundial para tomar conciencia de la importancia de los árboles como parte fundamental del medio ambiente. Hoy, cuando el mundo atraviesa una crisis ambiental de grandes proporciones, es buenos recordar los muchos beneficios de los árboles:

 

  1. Liberan el oxígeno y transforman el dióxido de carbono  (CO2) en biomasa, reduciendo el efecto invernadero.
  2. Son reguladores de los ciclos hidrológicos contribuyendo a evitar inundaciones.
  3. Previenen la erosión de los suelos, favoreciendo la agricultura.
  4. Construyen el hábitat de especiales plantas, aves, mamíferos, reptiles y anfibios. 
  5. En las zonas selváticas contribuyen a formar un ambiente húmedo.
  6. Contribuyen a regular el clima, reduciendo los efectos del cambio climático generado principalmente por el hombre.
  7. Son una fuente de materia prima para la elaboración de medicinas, alimentos, papel, combustible (madera y carbón), fibras y otros materiales naturales como corcho, resinas y caucho.

Existen también otros beneficios como el que descubrió el señor Isaac Newton, cuando sentado bajo un manzano se devanaba los sesos en cuestiones de la física, y le cayó encima una manzana que lo llevó a preguntarse por qué estas caían perpendicularmente y no en otras direcciones. Esta observación lo llevó a modificar la comprensión del universo con la formulación de la ley de la gravedad. El aporte prestado por el árbol de manzano fue providencial. Por fortuna ocurrió en Europa, quizás en América con un árbol de guanábano la cosa no hubiera salido tan bien.

 

Otra muestra de los beneficios que nos dan los árboles se aprecia con el célebre castaño de los cien caballos que se encuentra a 8 kilómetros del cráter del Etna (Italia). Es un castaño dulce de una antigüedad de 4.000 años con una copa que tiene una circunferencia de 57 metros. La leyenda dice que una reina de Aragón se antojó de dar un paseo al monte Etna acompañada de un séquito de cien caballeros, más cuando andaban por esos lados se desató una horrible tormenta que obligó a todo este grupo a buscar refugio bajo la descomunal copa del árbol. Todos cupieron, nadie se mojó y hasta hicieron bromas entre ellos y nos imaginamos que la reina también las hizo. Si andaba con cien algo se pega. El caso es que los árboles sirven de espectaculares paraguas, lugares de esparcimiento y fuentes de creatividad. O sino que lo digan las numerosas poesías que este hecho inspiró. 

 

 CASTAÑO DE LOS CIEN CABALLOS (Italia)

 

 

Fuente de la imagen: https://pbs.twimg.com/media/CnrSgLsW8AAkPs3.jpg 

Dejando a un lado las anécdotas es pertinente recordar  a  los lectores que sembrar árboles es una prioridad, por eso la ONU ha pedido que sembremos millones de árboles para mitigar los efectos devastadores del cambio climático.

 

Las cuentas son simples: si por ejemplo, en el antejardín de nuestra casa hay una frondosa acacia, podemos asegurar que ella absorbe entre 10 y 30 kg de gas carbónico al año; si además, tenemos a pocas cuadras un parque donde hay diez árboles, entonces estamos hablando de un sumidero de C02 muy eficiente: esos árboles están absorbiendo entre 100 y 300 kg al año de CO2. Un dato que la comunidad debe saber: cada árbol debería tener una placa donde se registre este dato del trabajo diario y  silencioso que realiza para nosotros.

 

De acuerdo a los datos del censo arbóreo realizado por el DAGMA en 2015, Cali tiene 296.499 árboles que  logran  evitar que la atmósfera se recargue con alrededor de 5.930 toneladas de CO2 en el año. Un tonelaje de contaminación relativamente pequeño comparado con los datos del ministerio de Medio Ambiente que establece en cuatro toneladas el promedio que cada colombiano emite de carbono al año.

  

Si damos validez a esta cifra habría que decir que  2 millones de caleños producen 8 millones de toneladas de CO2/año. Una cifra espantosa que obligaría a que tuviéramos en la ciudad aproximadamente 400 millones de árboles si todo el esfuerzo de limpiar la atmósfera recayera únicamente en lo que hacen los árboles.

 

Lo anterior no pasa de matemáticas ecológicas -por llamarlas de alguna manera-, las cuales no deben afectar nuestros propósitos individuales, así sean muy modestos: uno o dos árboles que sembremos en un parque o en nuestro  jardín, o algún árbol de las zonas públicas que decidamos apadrinar para estarlo cuidando, hablan bien de nuestro compromiso. Será siempre muy grato decir que estamos compartiendo nuestra vida con uno de esos “hermanos de pie” como llaman los aborígenes norteamericanos a los árboles.

 

Una sugerencia: parchemos, como dicen los muchachos, un rato al lado de la ceiba de San Fernando, ojalá en compañía de concejales, secretarios de despacho y hasta del alcalde: quien quita que del árbol nos caiga encima  una idea brillante que nos ayude a formular un plan para salir de la gravedad en que hemos sumido al planeta con nuestro descontrolado estilo de vida.