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Día Internacional para la protección de los osos

oso

Fuente de la imagen: fotografía tomada por Angela Parra, enlace: https://cutt.ly/ElkqfsA

 UN HERMOSO PELUDO ALIADO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Conservar y regenerar los bosques andinos: una tarea en la que el más eficiente es el oso de anteojos

En marzo de 2020 se tuvo una excelente noticia: el avistamiento en el Parque Nacional Natural Tataná (Risaralda) de un grupo de ocho osos de anteojos: 6 adultos y dos crías. Por ser una especie amenazada la noticia alegró, especialmente, a la entidad Parques Naturales y a los conservacionistas que desde hace más de un lustro vienen monitoreando a esta especie y haciendo campañas de sensibilización para que las comunidades entiendan que el oso de anteojos no es una amenaza, sino todo lo contrario: es el “el jardinero del bosque andino” como lo llama el ambientalista Orlando Feliciano, director ejecutivo de la Fundación Santuario del Oso de Anteojos; o, “el guardián de los páramos y del agua” como también se lo conoce.

Dos hermosos títulos para un animal de una belleza extraordinaria, descrito de forma rigurosa en el libro El Oso Andino en el Macizo de Chingaza, el cual recomendamos como una lectura muy instructiva para entender la importancia del oso andino como conservador de los bosques. De este libro citamos el siguiente párrafo:

"Como todas las especies de osos, el Oso Andino se caracteriza por poseer una gran masa corporal y caminar sobre las plantas de sus manos y pies (plantígrado), a diferencia de otros grupos de carnívoros como los felinos, los cuales se desplazan sobre las puntas de los dedos (digitígrados). Esta especie ha sido clasificada como un oso de talla mediana, con un peso que varía entre 60 y 175 kg y que puede llegar a medir entre 1,20 y 2,20 m de longitud; rasgos que pueden variar dependiendo del clima y la disponibilidad de alimento de las áreas donde se encuentre el individuo. El Oso Andino presenta dimorfismo sexual, lo cual significa que las hembras son diferentes a los machos, llegando sólo a dos tercios de la talla y el peso de éstos. En general, la especie se caracteriza por poseer las extremidades delanteras más largas que las traseras, cualidad que los destaca como excelentes trepadores; también poseen orejas redondeadas, cuello corto y cola muy corta. La coloración del pelaje puede variar desde negra a pardo-rojiza y su pelo es largo y grueso, lo que les permite mantenerse calientes y secos en hábitats fríos y húmedos como el páramo y los bosques altoandinos. Presentan manchas color crema o blanca alrededor de los ojos, mejillas, garganta y pecho, las cuales pueden variar entre ser conspicuas y cubrir casi todo el rostro hasta ser casi imperceptibles. Estas marcas son únicas en cada individuo, por lo que pueden ser consideradas homólogas a las huellas dactilares en los humanos, y, debido al patrón que normalmente se observa en los rostros de estos individuos, esta especie también ha sido comúnmente llamada “Oso de anteojos”.

Fuente: https://procatconservation.org/wpcontent/uploads/2018/02/LibroOsoenMacizoChingaza_dig.pdf.

El oso andino (Tremarctos ornatus: Ursidae) es una de las ocho especies de osos que hay en el mundo, con la particularidad de que es una de las tres que no hibernan debido a que dispone de alimento todo el año en su hábitat natural, al igual que el oso labiado o perezoso; la otra especie es el oso panda que por vivir a base de una dieta de bambú no tiene muchas reservas de grasa para entrar en un largo periodo de inactividad. Es la única especie de oso que hay en Suramérica, repartido por los los cinco países andinos: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

¿Por qué el oso de anteojos es el jardinero del bosque andino?

Se preguntarán muchos lectores. La respuesta es esta: porque es un dispersador de semillas muy eficiente, hasta el punto de poder asegurar que donde hay osos de anteojos está asegurada la salud del bosque. La dispersión de semillas ocurre de diferentes maneras, citamos estas dos: por acción del viento o la lluvia, o por intervención de animales como pájaros, o en este caso por los osos de anteojos que siendo grandes trepadores de árboles para buscar sus frutos terminan transportando en su pelaje las semillas (epizoocoria) o llevándolas en su tracto digestivo (zoocoria). Debido a que son tenaces andariegos pues se convierten en un vehículo eficiente para trastear semillas de un paraje a otro con lo que se va ampliando el sembrado de plantas semilleras. Además, el oso andino tiene entre sus características que al trepar a los árboles, quiebra ramas y derriba arbustos, lo cual genera claros en el bosque que estimulan la formación de microambientes que transforman el bosque andino.

Estas cualidades del oso son las que lo convierten en ese eximio jardinero y guardián de bosques y fuentes de agua, como se puede entender si leemos el texto que hemos mencionado anteriormente.

La importancia del oso de anteojos y de todos los osos del mundo es digna de ser divulgada por todos los medios para que las comunidades entiendan que estos animales son nuestros mejores aliados en la conservación de los bosques del planeta, y de páramos como los de Tatamá, Farallones, Munchique o el de Chingaza, en nuestro país. La ganadería es una actividad que le está quitando terreno a esos mamíferos, por lo tanto no se puede extender a territorios donde el oso de anteojos tiene su hábitat. Para sobrevivir en condiciones óptimas estos animales requieren de un promedio de casi 60 kilómetros cuadrados: no es gratuito verlos transitando por los bosques de niebla como caminantes que deambulan por el placer de recorrer grandes extensiones.

En esta semana en que celebramos el día internacional para la protección del oso, es muy benéfico que reflexionemos acerca de lo que hacemos o no hacemos por este compañero de viaje: hay acciones pequeñas muy afirmativas que podemos realizar. Una de ellas es exigirle a las autoridades, especialmente a las de Cali, que hagan presencia en el Parque de Farallones y tengan una intervención contundente y persistente para desalojar a la minería ilegal y cerrarle definitivamente la puerta a las actividades extractivas. En el parque solo deben andar los osos de anteojos y todas las especies que lo pueblan y embellecen. Los demás, la gente, sobra.

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