Seleccione idioma:

Noticias

9 de agosto: Día internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo 2021

INDIGENAS

Indígenas guambianos en una marcha por las calles de Popayán. Fuente de la imagen: tomado de https://bit.ly/3xzv79i

 No dejar a nadie atrás: los pueblos indígenas y el llamado a un nuevo contrato social

El título que encabeza este artículo es el tema escogido por la ONU para celebrar en 2021 el Día internacional de los Pueblos Indígenas. Una fecha que se conmemora desde hace veintisiete años cuando la Asamblea General la estableció en su resolución 49/214.

No dejarán muchos lectores de hacerse esta pregunta: ¿Los pueblos indígenas del mundo son tan aparte de la demás gente que se requiere celebrar este día para enfocar la atención en ellos? Lamentablemente, es así: la acción del Estado se ha quedado corta o nula, propiciando por omisión el marginamiento y la opresión que los han acompañado siempre.

En un estudio de 2016 patrocinado por el Banco Mundial, con la autoría de Gillette Hall y Ariel Gandolfo, se lee lo siguiente:

"Según estimaciones, en todo el mundo existen actualmente unos 370 millones de indígenas. Ellos representan alrededor del 5 % de la población mundial y viven en más de 90 países, pero constituyen al menos el 15 % de la población extremadamente pobre del mundo y un tercio de los pobres rurales. Habitan, poseen y ocupan aproximadamente la cuarta parte de las tierras y las aguas de todo el mundo, que representan el 80 % de la biodiversidad del planeta”.

Estos datos confirman la situación paradójica que caracteriza a los pueblos indígenas: pobreza al tiempo que habitan grandes territorios donde está concentrada la mayor riqueza ecológica del mundo: agua, bosques, aire puro,  flora y fauna diversa.

Para tener una idea de la cantidad de pueblos indígenas que existen, basta con saber que solo en la América Latina hay 522 pueblos indígenas. Brasil es el país de la región que tiene casi la mitad, 46%: 241, pero con una población total que no llega ni al millón de personas: 734.127. Mientras que México tiene una población indígena de un poco más de 9.500.000 de personas repartidas en 67 pueblos indígenas. Para el caso de Colombia tenemos que somos el segundo país con más pueblos indígenas, 83 en total, aunque el número de personas que los constituyen apenas se aproxima al 1.400.000, lo que contrasta con Perú donde hay casi de 4.000.000 de indígenas distribuidos en 43 pueblos indígenas.

Para el caso de los pueblos indígenas de Suramérica que habitan territorios claves para la preservación de la biodiversidad del planeta (Amazonia y bosques tropicales), es pertinente reconocer que estas poblaciones indígenas son los guardianes silenciosos de la biodiversidad: la tala de bosques para habilitar tierras para la ganadería extensiva o sembrar cultivos industriales sería peor si no hubiéramos tenido a estas poblaciones luchando por el medio ambiente. Ellos han expuesto sus vidas para hacer frente a las amenazas que tienen estos asombrosos y ricos hábitats. La prueba es que donde más se ha intensificado este desarrollo descontrolado es en Brasil y allí es donde menos indígenas hay. Es decir que las poblaciones indígenas están siendo diezmadas y/o desplazadas, dejando prácticamente estos riquísimos bosques tropicales a merced de estos nuevos depredadores camuflados de agricultores o ganaderos.

Este choque social entre colonos, multinacionales y poblaciones indígenas es la incubadora de grandes conflictos frente a los cuales no se puede permanecer indiferente pues está en juego el destino de la humanidad. La tala y quema de los bosques y selvas como la Amazonia es una amenaza para la supervivencia de la vida en la Tierra. Sacar a los pueblos indígenas de sus territorios ancestrales es condenarnos todos: la biodiversidad termina cuando llegan las motosierras.

Es precisamente esta situación dramática la que debe ser visibilizada en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo 2021, con el fin de reflexionar acerca del objetivo que plantea la ONU: el llamado a un nuevo contrato social con las poblaciones indígenas. ¿Y esto como se come? Pues muy sencillo: para empezar, todos los gobiernos deben reconocer los derechos a la tierra de los pueblos indígenas; derechos que amparen el asentamiento en sus territorios ancestrales, y que desarrollen lo que ellos desde hace miles de años saben hacer: cuidar la Madre Tierra.

De esta forma se detiene la pérdida de biodiversidad y se pone freno a la tala desenfrenada de selvas y bosques tropicales.

La crónica de violencia que tiene de protagonistas a los pueblos indígenas de América Latina que bien puede llevar un título similar al de la novela de Héctor Abad: “El olvido que ya somos”, debe ser superada con el nuevo capítulo que la ONU quiere que todos los gobiernos pongan en marcha: el nuevo Contrato Social para que los pueblos indígenas vivan en las condiciones adecuadas que garanticen los derechos a una vida digna, con inclusión y sostenibilidad. Ellos no se pueden quedar atrás: por ser los guardianes del planeta deben estar siempre adelante. 

Comentarios potenciados por CComment