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Sin plástico habrá más paraíso

  La Primavera, también conocido como Adán y Eva en el Paraíso terrenal, 1660-1664, óleo sobre lienzo, 117 x 160 cm, Museo del Louvre, París. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/Nicolas_Poussin

La Conferencia sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo (Suecia) en 1972, decretó el 5 de junio como «Día mundial del medio ambiente», una propuesta acogida  por la ONU y liderada  por el  Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Un liderazgo que se ha hecho visible en  campañas tendientes a llamar la atención acerca de temas que hoy en día son una preocupación creciente: el calentamiento global, la reducción de la capa de ozono, protección de especies en vías de extinción, utilización indiscriminada de tóxicos químicos en agricultura, la contaminación de mares y ríos, la afectación de humedales y bosques por la urbanización incontrolada, la destrucción de los grandes pulmones vegetales del mundo como son las selvas tropicales, etc…etc. Campañas que sólo tienen éxito si el ser humano modifica sus hábitos de consumo, con lo cual se cambia también la oferta de productos industriales, la limpieza de los procesos y la reutilización de desechos. No es fácil hacerlo, por aquello de que hay intereses comerciales que son difíciles de remover de un día para otro; la ventaja es que nosotros, en el ejercicio de nuestra libertad y sintonizados con la realidad del planeta, podemos tomar la decisión de no ser parte del problema y en cambio ser gestores de la solución. Una solución que pasa por la valoración del interés colectivo frente al interés individual.

Este año la campaña a nivel mundial promovida por el PNUMA es para combatir el plástico; hay evidencias dramáticas del mal que está causando a los mares y océanos del mundo. El ejemplo más aberrante y peligroso: en el Pacífico hay una gran mancha de plástico que tiene tres veces el tamaño geográfico de Francia: es decir 643.801 km² X 3 que es igual a 1.931.403 km². Si el Océano Pacífico tiene una superficie de 161.8 millones km², quiere decir que esta isla de plástico representa el 1.17% de este océano.

 

Basta echar una ojeada a nuestro entorno doméstico para darnos cuenta de lo que significa el plástico en la vida diaria: literalmente nos envuelve. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos en contacto con el plástico, en sus presentaciones más variadas. Y de esas presentaciones, las que son  más abundantes y fáciles de reemplazar, son las bolsas plásticas y los utensilios de plástico de un solo uso (platos, vasos, cubiertos, o pitillos). La decisión de usar una bolsa de tela o fique para no utilizar bolsas plásticas cuando vamos al super, o acabar con la costumbre de tomar refrescos con pitillo, es una acción afirmativa que agradecerá el planeta. ¿Vale la pena usar veinte minutos un pitillo que se fabrica en una hora y tarda cien años en descomponerse?  Por supuesto que no. En la siguiente tabla podemos ver lo que significa utilizar el plástico:

La próxima vez que vaya a celebrar el cumpleaños de su hijo o de su hija, digamos el quinto, y quiera utilizar vasos plásticos para servir la gaseosa, deténgase a pensar que esos vasos que usted arrojará a la basura después de tres horas de fiesta, solo se descompondrán en 65 años, justo cuando su hijo o hija, rodeados de nietos, estén  celebrando el septuagésimo cumpleaños y usted ya no anda en fiesta alguna.

Hoy la invitación es a modificar nuestra forma de vida: rechacemos el plástico desechable, y volvámonos creativos para reemplazar el plástico. La diversión funciona igual con vajillas no desechables. Pero no funciona igual  el Océano Pacífico con su isla de plástico que seguirá deteriorando el hábitat de múltiples especies.