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HOMENAJE A LOS ECÓLOGOS EN SU DÍA:

DON QUIJOTE Y SUS ESCUDEROS EN EL MUNDO ACTUAL

Las aventuras de don Quijote nos parecen irrepetibles en el mundo moderno por las diferencias que separan el siglo XXI del siglo XVI: un mundo urbanizado, tecnificado, automatizado, veloz, comunicado, en contraposición a un mundo rural, atrasado, lento, incomunicado. Si un hombre hoy saliera a «desfacer entuertos» sería de inmediato la burla en las redes sociales, y en cierta forma no pasaría nada. 

No obstante, el mundo sigue planteando problemas que son  similares a los que afrontaba la gente hace 400 años: la pobreza, la marginalidad, la intolerancia, el abuso del poder; apenas ha cambiado el ropaje y la mirada. Don Quijote salió en busca de aventuras fantásticas por los yermos campos de Castilla, estimulado por una inagotable sed de justicia que lo llevó a dar  la pelea a todos los enemigos que la pobreza, la marginalidad, la intolerancia y un largo etcétera de abusos, hacen posibles y fuertes. Acorazado en su idealismo mostró todo su genio haciendo la bravucona defensa de unos valores en los que creía. La locura que dirigía sus actos no pasó de ser la lectura poco creativa que hicieron de su carácter quienes se creían más sensatos: el hidalgo enajenado por la lectura terminó siendo más recordado que el luchador idealista.

No deja entonces de ser estimulante preguntarnos:

§  ¿Hoy por qué enloquecería don Quijote?

§  ¿Por cuál causa lucharía?

§  ¿Y qué escudero  buscaría?

En un mundo donde el horizonte de cambios  posibles está vinculado a los avances en la ciencia y la tecnología, donde los nuevos inventos son prolongaciones de los viejos o depuraciones sofisticadas de tecnologías, queda sólo un gran tema con el cual empezamos a ser sensibles los seres humanos: el cuidado y preservación de la Tierra como la casa de todas las especies. La fatalidad de una destrucción de todas las formas de vida en el planeta es una idea cada vez menos remota y absurda.  Todos los días hay más razones para creer que esto llegue a ser real. Entonces surge el anhelo en muchas personas de ser defensores eficaces del planeta, vinculándose a organizaciones defensoras de animales, bosques, ríos, mares, humedales, etc. ¿Quién no se ha conmovido al ver la masacre de 600 elefantes para arrancarles los colmillos, quién no se ha resistido a creer que existe en el mar una isla de plástico más grande que Francia, o quién no ha protestado por los derrames de crudo en las costas de México o en las hermosas selvas de Colombia?

El tema ambiental debe ser  el primero en la preocupación de cualquier ciudadano que quiera un mejor futuro para sí mismo y su familia, o que piense  cuál será el mundo que heredarán las próximas generaciones, un tema que debe ocupar el primer lugar en la agenda de los gobernantes, y ser el tema más sensible para todo aquel que ame a este bello planeta. Entonces no dudamos en que Don Quijote asumirá la defensa de la Tierra: hará de la causa ambiental su inspiración para acompañar en un barco a los defensores de las ballenas, estará en el África buscando a los cazadores de leones y elefantes, irá al Amazonas para denunciar la tala indiscriminada, lo veremos en las Naciones Unidas lanzando un discurso encendido contra la desigualdad y la inequidad que es también causante de la depredación del planeta, y quizás también lo veamos marchando codo a codo con todos los ambientalistas del planeta para pedirle a todas las mujeres del mundo que nunca más vuelvan a usar anillos, pulseras y pendientes de oro como una forma de ponerle límite a la minería que acaba con los bosques y ríos del tercer mundo.

Todo el que ame la Tierra y quiera defenderla, todo el que alce su voz para protestar por todos los males que ha desatado la industrialización deshumanizada y el consumismo compulsivo, es un escudero que honraría servir a Don Quijote.

La versión moderna de Don Quijote no podría ser más sugerente: un anciano ambientalista siempre rodeado de muchachos y muchachas dispuestos a acompañarlo en sus aventuras para salvar la Tierra. Una voz que salva las barreras de la incomprensión con su genial y solidario mensaje de amor al planeta y a todas las especies que viven en ella, especialmente el ser humano.

¡Qué viva Don Quijote, larga vida para él!

A manera de cierre de este homenaje, este micro-cuento que hace honor a don Quijote en su papel de moderno ecologista:

La causa

«Siempre estaré presto para combatir a la fementida canalla que destruye nuestra Tierra, como ayer defendí a los elefantes de cazadores furtivos» dice don Quijote, levantando clamoroso aplauso en el recinto de la ONU. Luego, todos los asistentes desfilan cabizbajos frente al pellejo agujereado de Rocinante expuesto en una vitrina.