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11 DE JULIO: DÍA MUNDIAL DE LA POBLACIÓN

  

EL CONTROL  DEMOGRÁFICO:

LA MEJOR DECISIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DEL  PLANETA

 

 La ecuación es simple: a mayor población, mayor consumo de recursos.

La sostenibilidad de un grupo poblacional solo es posible mediante el consumo de recursos: recursos agua, energía, minerales e hidrocarburos, madera, productos agrícolas, avícolas, porcinos, ovinos, piscícolas, etc.

 

 

Además, la expansión de las fronteras agrícolas y urbanas  implica la tala de bosques, invasión de zonas de reserva, humedales, y en general, la afectación del hábitat de otras especies. Para poblar de humanos hay que despoblar de otras especies. Una sostenibilidad que va a la par con el uso de energía y la emisión de gases de efecto invernadero, dado que el progreso conlleva transporte, fábricas y polución.

En un panorama de ciudades superpobladas, como algunas de Latinoamérica y Asia, se puede seguir la historia de su crecimiento con la huella del consumo desaforado de recursos, y la generación de problemas que son difíciles de mitigar cuando llevan décadas de permanencia. No es una estampa rara ver en Ciudad de México o en Pekín, a personas usando mascarillas para respirar, debido a niveles  de contaminación que algunas veces han superado  25 veces lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Para entender el papel que tiene el factor POBLACIÓN en el deterioro de las condiciones ambientales, viene a la mano un ejemplo cercano, y es el de Cali.

Vamos desde el comienzo, con estos datos:

Crecimiento demográfico: en el lapso de cuarenta y cinco años ha tenido una tasa de crecimiento poblacional de 250%: de los 991.549 habitantes que tenía en 1973  pasó a 2.500.000 en 2018.

Expansión territorial: población asentada en 7.326 hectáreas urbanizadas al terminar la década de los años 70,  y ocupando 16.903 hectáreas, en 2014. Un crecimiento que  ha significado la expansión de la ciudad en más de nueve mil hectáreas. Lo inquietante del asunto es que no ha sido una expansión organizada sino caótica, realizada en buena parte en zonas inundables, dado que Cali es ciudad de ríos.

Impacto del crecimiento demográfico: desafortunadamente muchos asentamientos urbanos se han realizado en esas zonas inundables del oriente de la ciudad, cambiando el destino original proyectado para esta zona en 1954, cuando se creó la CVC, que era recuperar estos terrenos para la agricultura, mediante la construcción del dique de contención del rio Cauca, denominado Distrito de Drenaje de Aguablanca. El dique  terminó, sin quererlo, siendo la causa de que esta parte de la ciudad fuera poblada de manera forzada sin seguir un plan de ordenamiento territorial.

Afectación del entorno ecológico y riesgos: la ciudad permitió la urbanización de una zona del oriente, en la vecindad con el jarillón del río Cauca, que debió ser conservada como un hábitat de especial valor ecológico. Actualmente sobre la ciudad se cierne la amenaza de que el jarillón del río Cauca colapse; si esto llegara a ocurrir,  casi un millón de personas asentadas en diez comunas del oriente de Cali y un corregimiento, quedarían bajo el agua, con todas las consecuencias que de esta catástrofe se derivan: muertes y destrucción, sin agua el 75% de la ciudad, aguas residuales sin tratar, epidemias, etc.

 

Carga financiera: dotar de servicios públicos (agua, energía, saneamiento, recolección y disposición de residuos sólidos domiciliarios), a la población que está en zonas marginales asentadas en terrenos de alta vulnerabilidad, es más costoso. Se calcula que el costo de un kilómetro de pavimentación en esta clase de terrenos, es 80 veces mayor que en terrenos firmes. Una carga financiera que siempre desborda los presupuestos locales. Nunca se tendrá suficiente para darle cobertura adecuada a las necesidades de una población que en estos sectores crece más que la del resto de la ciudad debido a la migración proveniente de 10 departamentos. En un escenario de necesidades urgentes que deben ser atacadas con recursos financieros y administrativos escasos, termina postergándose el desarrollo de proyectos que se juzgan menos urgentes, y con esto se afecta el desarrollo sostenible de toda la ciudad, y en consecuencia se genera  un sensible deterioro de la calidad de vida de la población.

 

Costos de la degradación de la calidad del aire: la dispersión de la población de Cali desde un centro a una extensa periferia,  genera una alta  movilidad cotidiana que se ha resuelto acudiendo a un transporte masivo de autos y motos. Las fuentes móviles son el mayor generador de contaminación. Si alguien tiene dudas, basta leer la noticia que publicó el portal El País.com.co, el 7 de mayo/2017: con base a una investigación del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Cali presentó en 2015 una cifra de 1.317 fallecimientos (9.5% del total de muertes), cuya causa directa era la contaminación del aire urbano. «Según el documento, esto generó, en la capital del Valle, costos estimados en $1,7 billones, equivalentes al 5,6 % del Producto Interno Bruto (PIB) de la ciudad. A nivel nacional los costos totales en la salud, asociados a la degradación ambiental, ascienden a $20,7 billones, equivalentes al 2,6 % del PIB del año 2015 en Colombia, relacionados con 13.718 muertes y cerca de 98 millones de síntomas y enfermedades».

Probablemente, si se examina con más rigor, se sumarán más consecuencias a las anteriores, por cuenta de un crecimiento demográfico para el cual la ciudad no está preparada. El caso es que con Cali se ejemplifican todas las circunstancias que inciden para que en 2018 la ciudad incumpla buena parte de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que la ONU promulgó en 2015. Uno de ellos, especialmente, el Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

Y si esto se replica en las demás ciudades de Colombia, es un hecho que el país estará lejos de cumplir con estos 17 objetivos.

Por todo lo anterior, se debe tener claro que el control demográfico si es un elemento de política pública que ayuda al desarrollo sostenible. La ilustración de este artículo lo dice: dos consumen más recursos que uno solo. Y si los dos se vuelven cuatro, ochos, diez mil millones, entonces todo se acaba más rápido y furioso.

 

Fuentes/

«17 Objetivos de Desarrollo Sostenible»; documento de la ONU (2015). 

«Cali en cifras 2015»; Departamento Administrativo de Planeación (2015)

«El Jarillón, una amenaza silenciosa», publicación de El País.com.co (2016).