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14 DE AGOSTO: DÍA INTERAMERICANO DE LA CALIDAD DEL AIRE

 RESPIRAR AIRE PURO: UN

DERECHO QUE DEBE SER PROTEGIDO

  

 Por culpa del aire contaminado usted no sabe quién soy yo. (imagen tomada de view-source:https://www.google.com.co/)

 

El paisaje urbano con personas llevando mascarillas en medio de una neblina gris y tóxica — que hasta hace poco uno creía que solo pasaba en Ciudad de México y  Pekín—, también se está volviendo una estampa de relativa frecuencia  en Medellín.  

Mucha gente debió aterrarse con las imágenes que se publicaron en periódicos y sitios web el día 3 de marzo de 2018, donde se veía a muchos medellinenses  llevando máscaras para respirar mientras una inmensa cortina gris cubría la ciudad, una imagen muy similar a las que se ven    en las películas inglesas de terror. Para superar la emergencia, las autoridades recomendaron que la gente se abstuviera de salir a la calle. En el sitio web: https://sostenibilidad.semana.com/impacto/articulo/calidad-del-aire-en-medellin, se aclaraba el origen del problema. Apartes de ese artículo nos parece útil transcribir para que tomemos conciencia de lo que significa tener aire contaminado:

«La contaminación en la capital paisa proviene de la combustión de la gasolina y el ACPM que mueven a los vehículos y a las industrias. Este proceso químico libera grandes cantidades de material particulado a la atmósfera. En condiciones metereológicas de poca radiación y baja nubosidad como las actuales, estos elementos no se dispersan sino que quedan suspendidos muy cerca de la superficie, donde son aspirados por los tres millones de personas que habitan ese estrecho valle de menos de siete kilómetros de ancho.

Estas partículas son tan diminutas que la nariz no las alcanza a filtrar y pasan directamente a los sistemas respiratorio y sanguíneo. Una vez allí, estos agentes extraños se convierten en la causa de múltiples enfermedades intestinales, respiratorias, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer. Incluso, en muchos casos pueden conducir a la muerte de las personas que se exponen a estos ambientes por periodos prolongados». 

Para darnos una idea de lo que significan estas «partículas tan diminutas» basta saber que las partículas más pequeñas son de 2.5 o menos micrones o micrómetros de diámetro, PM 2.5, que son las que pueden entrar en el torrente sanguíneo de una persona y llegar al cerebro. Si un micrón es la milésima parte de un milímetro y un cabello humano tiene cerca de 70 micrones pues hagamos la cuenta: un cabello es 30 veces más grande que la partícula más pequeña que la contaminación puede introducir en el cuerpo humano. Y estas partículas entran por montones al respirar, dando origen «a múltiples enfermedades intestinales, respiratorias, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer. Incluso, en muchos casos pueden conducir a la muerte de las personas que se exponen a estos ambientes por periodos prolongados» según lo señala el mismo artículo.

De acuerdo a lo anterior, tenemos un hecho incontrovertible: la contaminación deteriora la calidad del aire, afecta la salud humana, y la sostenibilidad de todas las especies. La OMS lo ha dicho en sus últimos informes: la contaminación del aire está vinculada a una de cada nueve muertes en el mundo. Esta cifra expone la dimensión del problema.

Un problema que se debe atacar desde todos los frentes, y trabajando todo el mundo desde su entorno particular: cada acción positiva para evitar la contaminación es un aporte al mejoramiento de la sostenibilidad del planeta. La reducción del CO2 es si se quiere el propósito que debe estar en la agenda de gobiernos nacionales y locales, al igual que debe ser una responsabilidad compartida por empresarios, academia y comunidades. Y no es para menos. Veamos desde más adentro y con más cifras el problema de la contaminación: actualmente  las diferentes formas de combustión arrojan  a la atmósfera CO2 en cantidades enormes, y una parte, calculada en 4.500 millones de toneladas de carbono, es  capturada por los suelos, bosques y mares de la Tierra. A esta ayuda de la naturaleza le debemos si se quiere la vida. Pero…y aquí viene el pero grande: si la temperatura de la Tierra aumenta en 2° C, los suelos, bosques y mares se calentaran tanto que soltarán el carbono que han capturado y será la debacle. Ya no tendremos a la naturaleza de aliada sino de enemiga.

 


Fuente::https://sp.depositphotos.com/73748305/stock-illustration-comic-cartoon-spooky-grave.html

 

Frente a este panorama solo queda una cosa: actuar ya mismo. Y ese actuar pasa por aplicar desde unas reglas de vida muy sencillas hasta  planes gubernamentales de desestimulo  a industrias contaminantes con penalizaciones a bordo. Un ejemplo de lo que podemos hacer desde nuestro entorno particular, sin molestarnos mucho y sin costo alguno, está en estas recomendaciones:

Reciclar la basura: reutilizar lo que se pueda reutilizar, y hacer adecuada selección de la misma; otra idea es ponernos en contacto con las empresas de nuestra ciudad que están reciclando algunos materiales. Por ejemplo, el aceite de cocina. Estas empresas tienen sitios de recolección, y algunas garantizan la recogida en el domicilio.

Evitar la quema de basura y llantas.

Usar con moderación los plaguicidas.

Hacer mantenimiento adecuado de los automóviles. Hay sitios en la web muy instructivos acerca de lo que se debe hacer y evitar para contaminar con el auto. Este link puede ser de utilidad: https://motor.elpais.com/conducir/15-maneras-coche-contamine-menos/

Evitar la compra de artículos que no son biodegradables, por ejemplo los de plástico.

No fumar: una excelente práctica que tiene efectos benéficos extraordinarios.

Modificar ciertos gustos gastronómicos : si usted es de las personas que tiene metida en la cabeza la ancestral idea de que solo es sabroso el sancocho de gallina cocinado en leña, es mejor que abandone esta superficial idea: estos fogones incentivan la tala de árboles.

Para ser garante del primer derecho fundamental consagrado en nuestra Constitución política, el derecho a la vida (Artículo 11 El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte), el Estado debe facilitar  lo que sea necesario para que el aire de todo el territorio nacional sea sano. En este sentido es más efectivo educar al pueblo para estimular una cultura respetuosa del medio ambiente que poner multas a los infractores de las normas ambientales. Con gente consciente de la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza, las multas serán irrelevantes.